CORRESPONDENCIAS por Laney Traducido del francés por Yue-chan Capítulo I: El peso del dolor De André a Oscar Oscar: A pedido tuyo, he partido para vivir mi vida lejos de ti. Sé que nunca suplicaré tu perdón de manera suficiente por el daño que te he causado, pero déjame decírtelo por última vez: estoy sinceramente arrepentido por la locura que estuve a punto de cometer. He logrado encontrar un trabajo, y me las arreglo bien. Mentir sobre mi pasado, al principio, no ha sido fácil, pero he podido hacerlo. A un mes de mi partida, no dejo de preguntarme cómo lo soportas; ¿realmente has abandonado el servicio de Sus Majestades? Si es así, ¿qué mando te han confiado? Cálmate, no busco inmiscuirme en tu vida a través de estas preguntas; simplemente me gustaría saber si te encuentras bien. Si quieres respóndeme, yo comprenderé si no lo deseas, puedes escribir a esta dirección: ... Sabes que siempre estaré para ti, Oscar. Alguien que siempre te ha sido devoto, André. De Oscar a André André: Después de muchas semanas de indecisión, resolví responderte para decirte que no quiero que hablemos más del incidente que ha costado nuestra amistad. Te perdono, con dificultad por cierto, pero estoy plenamente consciente de que jamás habrías consumado tu locura. André, te conozco. No eras verdaderamente tú quien actuó de esa forma la última vez que nos vimos. Entonces no hablemos más de ello. Me alegra que hayas podido salir adelante. En cuanto a mí, la Reina me ha confiado la comandancia de una compañía de Guardias Franceses, y me llevo un poco mal con mis hombres. Para ser franca no son blandos, pero sabré hacerles perder su arrogancia. ¿Qué clase de trabajo haces? Sabes, la abuela está inquieta por ti. Me ha preguntado por qué te has ido, pero no he querido lastimarla diciéndole la verdad. Solo respondí que querías hacer otras cosas, pues ya tenías suficiente de estar todo el tiempo a mi lado, listo a satisfacer el menor de mis deseos. Es ahí donde quiero llegar, André. No debes preocuparte más por mí, ¿me has comprendido? Quiero que me olvides, que vivas al fin por ti mismo. Concédeme este último favor, te lo suplico. No compliques más la situación, que ya está lo suficientemente enredada. No me respondas, escribe directamente a la abuela. Le darás noticias tuyas y eso será todo. Cuídate. Oscar. De André a la abuela Querida abuela: Estoy tan triste por haber dejado precipitadamente el château de los Jarjayes sin avisarte. Supongo que Oscar te ha dicho porque me fui; quería vivir al fin mi vida sin obligaciones. Espero que te encuentres bien y que no estés preocupándote mucho por mí. Yo estoy bien, me he entregado completamente a mi trabajo para no caer en la soledad; soy palafrenero de un gran terrateniente. Me ocupo también de los caballos, e igualmente los entreno ya que participan muy a menudo en carreras. Me alojo en el château de este terrateniente. Además del trabajo para el cual me ha contratado, hago otros en su propiedad, lo que me da derecho a una habitación y a dos comidas por día. Me fui para olvidarlo todo, desgraciadamente todavía tengo la impresión de encontrarme en el hogar de los Jarjayes, pero sólo hay una diferencia: Oscar no está aquí. Sí, creo haberte dicho todo. Prometo escribirte lo más a menudo que me sea posible. Vela por ti y por Oscar. Tu nieto, André. De la abuela a André Mi querido niño: Estoy feliz de haber recibido noticias tuyas. Yo estoy bien, al igual que todos aquí. A pesar de todo, a veces el château me parece tan vacío. Tus lecciones de esgrima con Oscar me hacen falta, así como sus graciosas disputas. Ustedes dan vida a este frío caserón, y ahora que no están más aquí, me siento como un poco abandonada en esta morada. ¿Qué ocurrió André? Cuando le hice la misma pregunta a Oscar, desvió la mirada y tuve la impresión que su rostro intentaba reprimir un gran dolor. Ella finalmente me respondió lo mismo que tu, y entró en su habitación dando un portazo. Pude sentir a través de tu carta que no eras feliz donde te encontrabas. Entonces, ¿por qué te quedas allá? Vuelve a nosotros, puede ser que logres hacer razonar a Oscar. Vamos, te doy un beso mi niño. Tu abuela. De André a la abuela Querida abuela: He leído tu carta con sorpresa: ¿por qué dices que Oscar no esta más en el château de los Jarjayes? ¿Ha decidido dejar su carrera militar? ¿Y por qué quieres que le haga razonar, nuevamente ha cometido una de esas locuras en las que sólo ella sabe el secreto? Tienes razón, mi vida no es muy alegre aquí. Sin embargo tengo todo lo que necesito, el terrateniente y su esposa son personas honestas, recibo una buena paga y por ese lado todo va mejor. Pero lo que cruelmente me hace falta, es una presencia amiga. Alguien con quien pueda hablar, porque con los caballos, ¡no es igual! Basta de bromas... no puedo regresar al château, abuela. Tengo que estar alejado de todos ustedes durante un buen tiempo. No puedo explicarte, es tan complicado, todo es confuso en mi cabeza, ya no sé dónde estoy. En fin, solamente sé que quisiera estar en otro lugar, no aquí. Tendrás pues que acostumbrarte a mi ausencia; me haces falta... pero iré a verte algún día, cuando menos lo imagines. Espero con impaciencia tu próxima carta. Un beso. Tu nieto, André. De Oscar a André André: Debe sorprenderte recibir una carta de mi parte, cuando yo misma había puesto una barrera entre nosotros y todo aquello que nos involucra. Precisamente, no te escribo para hablar de nosotros sino de la abuela. No sé que le has dicho en tu última carta, pero eso la ha perturbado y pasa horas releyéndola en tu habitación. En ningún caso quiero saber qué le has escrito, solamente quisiera que tuvieses un poco más de cuidado al tratarla. A su edad, no necesita preocupaciones, por eso sé cuidadoso en tus palabras. Esperando que estés bien, termino con estas pocas líneas. Oscar. De la abuela a André Mi adorado pequeño: No puedes saber a que punto tu carta me ha intrigado; sé que me ocultas algo, lo siento en lo más profundo de mi viejo corazón. ¿Por qué no quieres confiar en mí? Sabes que nunca hablaría con cualquiera de tus problemas, de tus dudas. Me encantaría pues que tuvieses un poco más de confianza en mí. Oscar también me inquieta: al día siguiente de su nombramiento a la cabeza de los Guardias Franceses, tomó sus cosas y me dijo que viviría en el cuartel. No tuve otra explicación de su parte. Sabes, ella ha cambiado. Cuando la vi partir la noche que se mudó al cuartel, hasta me dio la impresión que tenía prisa en dejar el château de su padre, como si quisiera huir de algo lo más rápido posible... Oh André, pero ¿qué pasa? ¿Qué tienen? Sus comportamientos no son normales. ¿Pues qué ha ocurrido para que ambos estén tan diferentes? Te lo suplico, respóndeme lo más pronto. No puedo vivir así, en la duda y la incomprensión. Tu abuela que te ama. De André a Oscar Oscar: No puedo creer que pienses que deliberadamente he angustiado a mi abuela. No le he dicho nada particularmente chocante o perturbador, no he hecho sino hablarle de la verdad. Tranquilízate, no le participado aquello que tu quieres ocultar por completo, no he hablado sino de mí, y estoy muy triste porque haya reaccionado de esa forma. Continuaré escribiéndole lo que mejor me parezca, en los limites de lo aceptable para ella. Por otro lado, dile que le responderé pronto, he recibido tu carta primero, es por ello que te respondo en primer lugar. No creo que tengas el derecho de dictar mi conducta. ¿Tienes el cuidado que yo tengo con aquella quien ha sido siempre la primera que ha estado presente para mí? Esto es lo que yo me esfuerzo en hacer. Pero no existe sino la verdad que duele, ¿no es así? Oscar... no sé como tratar a las personas, porque nadie nunca se preocupó por mí. No quieres hablar de nosotros. Pero, ¿hubo algún día un "nosotros"? André. Continuará...