CAPITULO IV ¿QUÉ ES EL AMOR? Me dirigí hacia mi barraca, para buscar a mi compañero Soisson, pero fue grande la sorpresa que me encontré al ingresar a la misma: -Así que eres el único que puede protegerla, no André? -Alain! ¿Qué haces aquí? -Sin querer, escuché la conversación que mantuviste con tu niñita... Que te dijo? Que ahora somos los nuevos juguetes de su comandancia? Pues, ve y dile que nosotros somos hombres de verdad y no "mujercitas" como los de la Guardia Real...a los que ella esta acostumbrada... -Ella... digo, él... sabe lo que hace, y si consiguió este puesto fue porque lo gano merecidamente... -¿Él? ¿Quién Él?¿Acaso piensas que soy idiota, André? ¡Ahí no hay ningún comandante, sino UNA COMANDANTE... Todos nos dimos cuenta esta mañana que era una mujer quien nos dirigirá de ahora en más! -Oscar... ella... -Déjate de rodeos por favor, André! -Protegerla? De quien? Por que tanto temes que le pase algo? Acaso no oíste lo que ella mima te dijo? Ya - no - es - una - niña... -A que estas jugando Alain? -¿Jugar? ¿Yo? Eres tú al que le gusta jugar... no estuviste jugando conmigo desde que me conociste? Acaso ahora pretenderás negarme que si quisiste ingresar a este pelotón no fue por ella??? -Alain... yo... -mi voz sonó con desesperación... -No es por recriminarte André... -Alain había suavizado su tono - Entiendo perfectamente quien es ella... Es tu chica... es tu princesa, verdad? -Este... yo...- tomé un respiro profundo y levante la mirada para verlo - Pues, no tiene caso alguno el que te lo siga negando, tarde o temprano te darás cuenta de lo que me une a ella... - Te une a ella... - suspiro Alain - Te une que fuiste su sirviente en su casa, en aquella Gran Mansión que me comentaste el otro día... y te une lo que sientes por ella, y el desprecio que te hizo hace un momento con su ingratitud. Estás seguro de que a ese tipo de cosas puedes decir "unir"? - Nunca me comprenderías. - Ni lo trataré de hacer, mi amigo... jejejeje... - me dio unas palmadas en mi hombro- ven, vamos a ver que pasa allá afuera que hay tanto alboroto... - Vamos... Afuera, en el patio, los soldados estaban amotinados en un circulo y gritaban bastante haciendo gran alboroto por algo que parecía ser una lucha entre bárbaros... Pronto descubriríamos Alain y yo de que era una lucha entre soldados, específicamente quedaríamos tan sorprendidos al descubrir quienes eran los contrincantes: Jacob vs. Lady Oscar... Me mordía los labios mirando aquella escena... notaba a una Oscar enfurecida y desafiante haciendo un buen uso de su espada, pero... Jacob tenia una gran ventaja: Podría decirse que él superaba en estatura a Oscar como dos veces, y su talle era como el cuádruplo tal vez... Pero creo que eso no era de importancia para la Comandante. Alain me había comentado que por los otros soldados a quienes pregunto, que a la orden de Oscar de comenzar con el entrenamiento todos se sublevaron, principalmente Jacob, al decir que "nunca se pondrían a disposición de una mujer" y le desafió a un duelo para demostrarle que en este pelotón, no había cabida para mujeres... -¡Oh, no! - le dije a Alain, llevando instintivamente una mano en la frente - Jacob y los demás acaban de herirle en todo su orgullo... con lo feminista que es!... ahora, estará tan enfurecida que habrá aceptado este duelo con Goliat, para marcar su territorio... -La conoces bien, André... - rió cómplicemente Alain- -Si no me habré batido en duelos infantiles con ella desde que tengo uso de razón, no te lo diría con esta convicción, amigo. "La noche ya había caído, también una espesa lluvia, y ella, ahí, con su pequeño cuerpo, batiéndose en un duelo estúpido por probarse nuevamente cuan brava es, cuan hombre trata de ser..." Cuando, al fin, Oscar se proclamo victoriosa tras derrotar al soldado, miró a su alrededor con una furia única en sus ojos: -¿Alguien más quiere ponerme a prueba? - dijo con voz firme pero note lo dificultoso que le era respirar.- ¿Alguien más piensa que no soy capaz de dirigirlos? Todos los soldados se hicieron de lado y cabizbajos empezaron a romper el círculo que anteriormente habían formado, Hasta que una voz rompió ese silencio: -Desde ahora, estamos a su entera disposición, Comandante, y no nos hace falta probar más de su capacidad para dirigirnos.- ¡Era el mismísimo Alain! - Acepte mis disculpas así como la de mis compañeros por ofenderle con nuestros actos y dudar de vuestra capacidad, y de ahora en más, tenga por seguro, estos no se volverán a repetir. -Todos nos sorprendimos ante las palabras de Soisson. ! - Gracias... - dijo ella simplemente, lanzo su espada al suelo, y me miro directo a los ojos. Camino hacia mí y apenas susurro: -Quiero que me acompañes un momento -bajo la mirada y dijo - "Vamos". Yo solo asentí, y fui tras ella... sin importarme quienes me estaban observando. Caminé junto a Oscar en silencio, por los pasillos de las barracas, hasta llegar a su despacho. Una vez ahí, ella me dijo secamente: "Cierra la puerta" Enseguida procedí a hacerlo, y al volverme hacia donde ella estaba, me percaté de que estaba frente a una ventana observando la tempestad. Los rayos y truenos, que siempre la impresionaban, ahora solo dejaban acentuar la belleza de sus ojos azules... Estaba abrazándose a si misma, temblando un poco, tal vez por el viento que entraba por una pequeña rendija del gran ventanal despeinando un poco su pelo...pero, a la vez, lucia un poco nerviosa. -Oscar... yo... -André... Calla por favor. Necesito encontrar palabras en mi aturdida mente... y si continuas hablando, me confundo y no logro concordar con mis ideas, y solo termino ofendiéndote. Ella continuaba dándome las espaldas, en esa posición... -Oscar... -suspire- -Calla, calla y no digas siquiera mi nombre... Sé que te estuve esquivando desde hace días... y si solo huí a Arrás, fue por ti. Lo sabes bien. Ella dio vuelta su figura y con leves pasos se acercó hasta mí, levanto su mirada y me dijo: -Discúlpame, mi buen André. Discúlpame por ser tan idiota y no haber notado el inmenso amor que sientes por mí... Discúlpame por actuar como una niña y huir de ti. - en su voz, note un gran cambio de tono... Allá afuera acababa de probar lo dura que es consigo misma y con los demás, pero, aquí y ahora, me estaba probando que no dejaba de ser la dulce Oscar que yo conocía. -No fue tu culpa, Oscar... fue completamente mía. Nunca debí haber posado mis ojos sobre ti. Entiendo que no te merezca por ser simplemente quien soy... No tengo nada que ofrecerte más que lo que siento por ti, mi protección física y mis consejos si los necesitas. Eres demasiado para mí, para un simple sirviente, tú que te codeas con la aristocracia, que tienes roce con la mismísima Reina, no podrías encontrar más de lo que te dije en mi... -André... Hasta hace una semana, te veía como el mejor amigo que podía tener, como el hermano que siempre necesite, como mi maestro, mi simple compañero de juegos de infancia... el "Bueno para nada" de mi Nana... Pero, desde aquel momento en mi habitación, me has dejado demasiado confundida. Quise alejarme de ti para no lastimarte más, y fue por eso que decidí aceptar este cargo, así pasaría muchas horas fuera de casa... y no te vería más... pero en el fondo, esa era una decisión que me dolía más. Ambos quedamos con las miradas fijas en el otro... y mis lágrimas, empezarían de nuevo a aparecer ni bien ella dijera una sola palabra más... -André, ¿puedes decirme ahora por que estas aquí? Esa pregunta fue la gota que colmó mis corneas... -Por ti. -dije, y las lágrimas comenzaron su leve descenso por mis mejillas- -Por mí... -susurró ella, bajando la mirada y suspirando de una forma que me partió el alma. Note que también empezó a lagrimear. -Oscar... no llores... por favor, sabes que lo ultimo que quiero es verte llorar... y menos aun si se trata de mí... -¿Llorar yo? - me miró y me sonrió de la manera más dulce. Yo solo pose mis dedos como siempre lo hacia, y con ellos trate de contener sus mal disimuladas lágrimas. -Un hombre jamás llora... al menos yo -dijo airosamente con mis manos sosteniendo su rostro - no soy tan sensible como tu, André... tú si lloras... nada más mírate cómo estás ahora mismo. -Ah... empezamos de nuevo, Lady Oscar Francois de Jarjayes... ! -¿Puedo decirte un secreto, André?... -Como siempre... -No me gusta este sitio para dormir... no me siento segura... hoy, me bato en duelo con un soldado para demostrarle que una mujer también puede blandir una espada, y sinceramente, temo mucho que uno de ellos irrumpa en mis aposentos pretendiendo algo más de mí como mujer. -Jajaja... Oscar... y para qué crees que vine hasta aquí? Para admirar tus hermosos ojos azules - hice un gesto irónico con las manos, para ella - ¿o para simplemente escuchar la melodiosa voz que tienes? -Yo... yo... -No! Absolutamente, aunque ya no sea tu lacayo, siempre estaré a tu lado, ya sea como el soldado que ves frente a ti, o como el amigo que esperas que siempre sea contigo. Pero sola, jamás te dejaré. Lo sabes bien... y si alguien trata de propasarse contigo, primero se las verá conmigo... ¿Entiendes? Vi como ella asentía con una gran sonrisa en sus labios, y con la mirada brillante, como llena de satisfacción... me miro así un corto instante, para luego abalanzarse sobre mi pecho y abrazarme fuerte refugiándose en ese espacio. Sentía como cálidamente sus brazos delicados rodeaban mi cintura y su rostro se perdía entre mi pecho y su cabellera. -Gracias porque siempre puedo contar contigo... Eres un gran... -Amigo... -dije poniendo una mano sobre su cabeza- aunque ahora ya sabes que quisiera ser algo más para ti.- y hundí también mi rostro en sus olorosos cabellos. -André... por favor... -Ya sé... no debo insistir contigo, Comandante. -Me puedes llamar Oscar, como siempre... -No... es que así te están llamando los soldados: "Comandante" Aunque procura que con tus 26 años, no te llamen "Niña Comandante"... -Con que me llamen "Comandante" a mi me basta. Un rayo, de repente iluminó la habitación, un agitado viento abrió de golpe las ventanas de par en par, apago las luces de las velas y con su estruendoso sonido, asusto a mi pequeña que instintivamente me abrazo fuerte casi estrujando mi pecho... luego, al volver la calma y escucharse solo el sonido de la lluvia, en completa oscuridad... ella volvió su rostro hacia el mío, lo vi iluminado por los truenos de afuera, y note como observaba con sus ojos mi sorprendida expresión. Ambos permanecimos abrazados por unos segundos, hasta que con voz entrecortada, me dijo: -André... -me dijo algo aturdida - ¿Puedo contarte otro secreto? -Sí. -Júrame que no se lo contaras a nadie... -Así tenga que pasar por las torturas de la Inquisición, te lo juro.- le sonreí y ella me correspondió. No pronunció palabra alguna. Sólo se acercó más y más hacia mí, noté como se calzaba ella misma entre mis brazos, como apoyaba su pecho al mío y como ponía sus pies en punta para alcanzarme... y suavemente, acerco su rostro al mío, separo con sus manos mis cabellos del mismo, y con ambas palmas en mi barbilla atrajo mis labios a los suyos, lentamente... suavemente... hasta sentir su respiración sobre mi cara, cerró los ojos... y prosiguió de la manera más dulce a darme un tierno beso en los labios... Su corazón latía como el mío, rápido como el galopar de los caballos por nuestras correrías de Arrás. Mi mente daba vueltas en torno a aquel acto... Ella... Oscar, dándome un beso... acaso?... no! Me deberá estar torturando por lo que le hice días atrás... pero, como se ha atrevido a? Pronto separamos nuestros labios y me encontré con la mirada arrepentida de Oscar... que, tímidamente, evadió mis ojos y miro hacia abajo tratando de ocultarme el rubor de sus mejillas. - ¿Me estas cobrando de esta forma lo que te hice hace días, no? ¿Ese era tu secreto, tu venganza no es así? - André... yo... discúlpame... no quise ofenderte de esta forma... yo solo...- el bordo, era un tono que le iba bien a su pálido rostro. - ¿Tu solo que? ¿Quieres seguir torturándome así? ¿Quieres atormentarme haciéndome sufrir de esta forma, gastando mi miserable vida por un sentimiento sin esperanza alguna de poder concretar mis sueños? Eres muy injusta, Lady Oscar. - No... no te enojes. - unas lágrimas se asomaron a sus bellos ojos y una vena comenzaba a formarse en su frente. - No me enojo contigo, solo que duele mucho saber que la persona a quien quieres tanto solo piensa en herirte tratándote primero como un perro inútil y luego esta aquí, ilusionándome con un beso en la boca... Entonces, puso sus brazos en jarras, y con una mirada de furia, dijo estas palabras: - ¡Te falta un ojo, es cierto, pero eres tan ciego por dentro, André Grandier! No te das cuenta de que no soy como tú, me faltan siempre las palabras para expresar lo que siento... Nunca fui buena para esas cosas... tu eres un poeta, un escritor, un músico, eres un sentimental André Grandier... eres tan diplomático, y yo no... Pronto, estalló en llanto, y sus lágrimas rodaron hasta mojar mi camisa. Se apoyo nuevamente en mi pecho, buscando consuelo... ¿o no sé que?... pero, lo cierto era que sollozaba como una niña ahí... -André... entiéndeme... por favor... estoy muy confundida con respecto a lo que ahora siento por ti. - dijo con una atormentada voz. -¿Sientes por mí? - la tome de los hombros y la puse frente a mi rostro con mis manos, la agite por un momento para que me mirara a los ojos -¡¡¡ Qué sientes por mi Oscar Francois de Jarjayes!!! -Creo... yo... creo - me miró a los ojos, llorando y mordiéndose los labios nerviosamente- Yo te amo, André Grandier. Dijo esto, y se abalanzó nuevamente a mi pecho, abrazándome con fuerza... -No me dejes André... nunca me dejes... no quiero estar ni un solo instante sin tu calor... sin tu compañía, sin tus palabras, sin tu voz. Dime: ¿Acaso, eso no es amor? - Oscar... Niña... - No soy más una niña... no me llames más así.-protestó, sí, como una niña- - Eres mi dulce niña Oscar... - acaricie sus cabellos, sus hombros y su espalda..., como queriendo con mis manos rozar siquiera ese sentimiento que ella me estaba manifestando en ese instante. No podía creer que esa chica estuviera ahí, abrazada a mí confesándome algo que jamás lo hubiera imaginado... Suspirando por haberse desahogado hace unos instantes... Yo la abrazaba también con fuerzas, la apretaba a mí, para mí, como si me perteneciera su vida por completo... Entonces, ella volvió a separarse de mi pecho, me miró a los ojos con un brillo que nunca antes lo había visto en esos ojos de zafiro y subió (de puntas de pie) hasta mi rostro... cerro sus ojos y busco nuevamente mis labios... y antes de que continuase de esa manera, apoye mis manos en sus hombros y la obligue a que se restableciera a su original estatura... - Eres tan inexperta, Lady Oscar, ¿no sabes acaso que no necesitas pararte de puntas de pie para besarme? Yo también puedo agacharme hasta ti... - Es que... yo... Pronto corté la frase, antes de que me diera alguna excusa y la besé tiernamente... Sentí que sus brazos rodeaban mi cuello y ella solo se acomodaba más y más pegándose a mí... No podría describir la sensación de completo éxtasis que estaba sintiendo, no existían palabras para expresar lo que mi corazón sentía... Luego de varios besos, ella se percato del ambiente... y se separo instintivamente de mi... -André, ya paró de llover... creo que ya no lloverá más por esta noche. Llévame a casa, por favor. -Si... - En verdad que tardaron unas milésimas de segundo para desaparecer aquellas estrellas de colores, aquellas lucecitas, maripositas y las florcillas que en mi imaginación habían poblado durante esos instantes en aquella habitación irradiándola por completo... -Pero antes, abrázame otra vez... siento frío si no lo haces... -Oscar... -solo suspiré y la complací de la forma que tanto había anhelado por años... -André: ¿Sabrás guardar mi secreto? Una gota surgió en mi cabeza... ya me había olvidado de que ese era su "Secreto" -Cual secreto - pregunte maliciosamente. -De que te amo... -Aunque lo dijera, nadie me creería, pero, no te preocupes, lo que acaba de suceder aquí, no lo compartiré con nadie jamás... eso formará parte solo de ti y de mí. -André... ya te dije lo que siento yo... pero, aun no sé si solo hice el ridículo ante ti... si en una semana, cambie mis sentimientos, tal vez... tu... pudiste... -Te amo, Oscar Francois de Jarjayes... Te amo como a nadie en este mundo... eso era lo que querías escuchar? -Gracias... Gracias por amarme... -Eso no es algo por lo que tengas que agradecer... "Lady Inexperiencia..." -Ya... basta... no me digas mis defectos diciéndome "Lady esto, o Lady aquello" o pensare que mi nombre es otro de mis defectos... -¿Quieres que te diga la verdad?...Si lo es. -¿Ah sí? ¿Y como te hubiera gustado que me llame? -No lo sé. Te amo por como eres, no por la ropa que portas o el rango que tienes, ni por como te llames... pero, si hubiera sido yo tu padre, te llamaría... Gabrielle... como mi madre. -Gabrielle... es un lindo nombre... lo tendré en cuenta para cuando nazca nuestra primera hija...- Dijo sonriéndome maliciosamente con un dedo sobre sus labios. -OSCAR!!!! - Apuesto a que con sus 26 años, ella ni siquiera sabrá como se concibe un hijo... no lo pude evitar: una gran gota surgió en mi cabeza, y un bordo brillante apareció en mi rostro... -Bueno... esta bien... llévame a casa... -¿Trajiste a Chevalier, tu caballo preferido? -Si, vi que Oliver estaba en el establo esta mañana... ¿a quien trajiste tu? -A Windy, pero se la presté a Alain para que vaya a acompañar a su madre y hermana. Si quieres, voy en un momento a revisar el establo a ver el caballo de quien puedo tomar... -Toma a Chevalier. -¿Y tu? -Tonto... nos iremos juntos. Tomó su capa, se la colocó y paso frente a mí, mientras yo quedaba boquiabierto con su expresión al llamarme "Tonto"... De pronto estaba parada frente a la puerta, y yo, seguía admirándola de pies a cabeza, imaginándome como la abrazaría camino a casa... hasta que de pronto me llamó: -¡André!...¿vamos? ¿Qué te pasa ahora? -Oh... ah... si... ya... esteeee... -me avergoncé de mis propios pensamientos e instintivamente me había sonrojado en su presencia. - ¿Y esto por qué? - ¿Por qué "qué"? - Ese rubor... es por algo que no sé? - No, no es nada... - Eso espero. -Sonrió Abrí presuroso la puerta y la dejé pasar primero a ella, como la dama que es, y luego la seguí por el gran pasillo que daba al establo. Sus pasos eran ligeros, no hacía el acostumbrado ruido con sus botas, no. Solo se limitaba a caminar creo que con media planta de cada pie. Yo me hice cómplice de esos pasos entendiendo que ella no quería que algún soldado despertara y la viera saliendo conmigo, camino a su casa... En el establo habían varios caballos, pero, modestia aparte, su caballo relucía de entre los demás... ¿Será porque siempre lo he cuidado como si de ella se tratara?... Ingresé al establo, mientras ella me aguardaba en la puerta del mismo. Subí al animal y salí del lugar, al llegar hasta ella, la ayudé a montarlo y tuve una sensación extraña cuando ella por fin se acomodó frente a mí. Ciertamente, se acomodó el cabello a un lado, algo que nunca hizo en su vida, y del otro lado, me permitía ver su cuello alabastrino descubierto... Era difícil de resistirse aquella tentadora sensación de siquiera darle un beso en esa piel suave y tersa que se ofrecía plácidamente ante mis ojos. ¡En fin! La noche era estrellada y ambos montados en su corcel blanco, nos dirigíamos sin prisa hacia la Mansión... La lluvia había traído frescura al ambiente, y ella, acomodada entre mis brazos, me había cedido las riendas de su caballo, y ciertamente, también me dijo que yo tomaría de ahora en más las riendas de su vida. Íbamos charlando acerca de nuestros sentimientos y del futuro que podíamos esperar ambos. - ¿Y desde cuando sientes esto por mí, Oscar? - No lo sé exactamente... no puedo decir que fue desde que me besaste a la fuerza, o desde hace un rato en mi despacho, no puedo identificar el momento exacto en que surgió esto en mi corazón: tal vez es algo que lo he llevado desde que te conozco y me he dado cuenta de ello en estos días... si bien en Arrás, se lo pregunté a mi sobrina Roxane, de 20 años, la hija de mi hermana mayor, Cecilia, la recuerdas? - Sí. - Pues, ella me explicó que cuando una persona ama a otra, lo único que quiere hacer es estar con ella, es buscar cualquier momento, cualquier excusa con tal de estar al lado de esa persona... Que siente deseos de abrazarla siempre, de protegerla siempre, de no abandonarla jamás... de no soportar una sola lágrima del ser amado... Y me percaté de que siempre eras así como te describía Roxane, siempre protegiéndome, siempre aconsejándome... y cuado hoy me dijiste que "no podías soportar que yo lloraba y menos por ti... " me recordaste las palabras de mi sobrina... y no dudé un solo instante más... sentía que debía decírtelo... - ¿O expresármelo con un beso, verdad? - Bueno... este... yo... ya sabes, sabes que no se como describir mis sentimientos... - Si... lo sé muy bien... Sé cada sufrimiento tuyo, y lo soportaba siempre como si fuera mio: tus ganas de ser mujer alguna vez, reprimidas por tu orgullo y tu padre, tu amor no correspondido por el Conde Fersen...-hice una pausa, y busqué su rostro- que pasó con lo que sentías por el Conde? - Siempre supe que él era imposible, y me di cuenta de que era sólo un deslumbramiento, o una obsesión... Nunca me imaginé charlando con el de mis cosas, nunca imaginé unas ganas de sentir su calor, ni siquiera me gustó que me tocara un solo dedo la noche del baile... creo que me asqueo más que nada... - En serio? - sonreí maliciosamente, para luego estallar en una carcajada.- Me sentí tan celoso y tan impotente aquella noche, Oscar... no te imaginas... viéndote como sufrías y llorabas, cómo te maldecías y pensabas que no estabas hecha par el amor y cosas por el estilo, y ahora me dices que te "asqueó" el contacto de sus dedos... - JA! -puso ella sus brazos en jarra y dio una pequeña vuelta hacia mi rostro... -Celoso??? Y como crees que me sentí yo cuando empezaste a hablar de esa "extraña relación " que me escondiste durante tanto tiempo??? Me dijiste que estabas enamorado intensamente de una chica proveniente de tus sueños y no sé que más!!! Como piensas que me sentí yo??? Te iba a perder por verte feliz con ella..!!! Enserio, quería hablar con ella a pesar de mis celos para felicitarla, para pedirle que cuide de ti, y que por sobre todas las cosas, te ame como yo pensé que jamás te amaría!!! - Bueno... este, en realidad... todavía mantengo algo en secreto con ella - dije pasándome una mano por detrás de la cabeza- - QUEEEEE!!!! ¿Cómo te atreves, André Grandier... me ofendes!!! Me mentiste, yo pensé que... Andre!!!: Bájate de mi caballo, AHORA MISMO!!! Entonces, no me bajé, solo la tome fuerte de la cintura y la abrace contra mí... apoye mi barbilla a su hombro, y le susurre al oído: - Tonta... esa chica, eres tú... FIN I had no choice but to hear you You stated your case time and again I thought about it. You treat me like I'm a Princess I'm not use to liking that You ask how my day was. Chorus: You've already won me over in spite of me Don't be alarmed if I fall head over feet Don't be surprise if I love you for all that you are I couldn't help it It's all your fault. You loved is thick and it swallowed me whole You're so much braver than I gave you credit for That's no lip service You 're the bearer of unconditional things You held your breath and the door for me Thanks for your patience. You're the best listener that I've ever met You're my best friend Best friend with benefits What took me so long? I've never felt this healthy before I've never wanted something rational I am aware now I am aware now... Alanis: Jagged Little Pill (1995) Nota de la Autora: Hola... este fic si que me salió kilométrico... Es que como le dije a mi amiga Cynthia, no encontraba un buen final para esto... y decidí prolongaaaaaaarlo hasta cambiar definitivamente el curso de la historia original... No era mi intención, pero parece que la de los protagonistas si :) Que les pareció la intervención de André en la narración de los hechos? Es que, si el capitulo se trataba de él también, lo más justo era que el también manifieste su versión... no? Y ya sé, habrá gente que se habrá enojado por haber hecho cantar a Alanis en dos oportunidades... es que, lean la letra de esas canciones, en todo caso, escúchenlas, cuando iba escribiendo, solo esas dos canciones se me quedaron en el cerebro porque me pareció escuchar en Alanis, los mismos sentimientos que Oscar... Bueno, ahora me dedicaré a otros fics, serán como historias post morten de Oscar... Tengo que reconocerlo, estoy leyendo fics en ingles, y como que me están dando más ideas... Me gustaría que me las pasen también ustedes, para así poder tener una idea en concreto... Cualquier duda, comentario, sugerencia o un buen programa traductor por favor a RoseofVersailles@hotmail.com Hasta la próxima. Fátima. 03/03/2002